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Osteoartritis y afecciones de la rodilla

Revisado por un miembro de nuestro equipo médico

Rehan Khan, DNP

Rehan Khan, DNP: Nurse Practitioner con doctorado. Manejo avanzado del dolor y atención no quirúrgica de la columna.

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Osteoartritis y afecciones de la rodilla: qué son, cómo se diagnostican y cómo se trata el dolor de rodilla

El dolor de rodilla por osteoartritis y por otras afecciones degenerativas o por lesión puede afectar mucho a la calidad de vida y limitar la capacidad de caminar, subir escaleras o disfrutar del día a día. La osteoartritis, la forma más frecuente de artritis en la rodilla, aparece cuando el cartílago que amortigua la articulación se va deteriorando, con dolor, hinchazón y rigidez. A continuación repasamos la osteoartritis de rodilla y otras afecciones de esta articulación: sus causas, sus síntomas, cómo se diagnostican y qué tratamientos existen, con y sin cirugía.

Cómo es la articulación de la rodilla

La rodilla es la articulación más grande del cuerpo y una de las más complejas; soporta el peso, da estabilidad y permite el movimiento. Une el hueso del muslo (fémur) con el de la espinilla (tibia), y la rótula se sitúa por delante para protegerla. El cartílago recubre los extremos de estos huesos para que el movimiento sea suave y sin fricción, mientras que los ligamentos y los tendones aportan estabilidad.

Afecciones de la rodilla que suelen acabar en cirugía

  1. Osteoartritis:
    • Enfermedad degenerativa en la que el cartílago se deteriora.
    • Es más frecuente a partir de los 50 años.
    • Provoca dolor articular, hinchazón y menos movilidad.
  2. Artritis reumatoide:
    • Enfermedad autoinmunitaria que inflama y erosiona la articulación.
    • Puede afectar a varias articulaciones, entre ellas las rodillas, y causar un daño importante.
  3. Roturas de menisco:
    • Daño del cartílago que amortigua entre el fémur y la tibia.
    • Suele producirse por un giro brusco, algo habitual en las lesiones deportivas.
  4. Lesiones de ligamento (ACL, MCL, PCL, LCL):
    • Roturas de los ligamentos de la rodilla, normalmente por deporte o por un traumatismo.
    • Pueden necesitar reparación o reconstrucción quirúrgica para recuperarse bien.

¿Quién tiene más riesgo?

  • Edad: a partir de los 50 años hay más riesgo de osteoartritis.
  • Deporte y actividades de alto impacto: deportistas o personas con actividades repetidas de alto impacto.
  • Obesidad: el exceso de peso carga más las rodillas.
  • Lesiones previas: un traumatismo o una cirugía anterior de rodilla predisponen a la artritis o a la inestabilidad.
  • Factores genéticos: antecedentes familiares de problemas articulares o de artritis.

Síntomas frecuentes de las afecciones de la rodilla

  • Dolor e hinchazón en la rodilla y a su alrededor.
  • Rigidez o dificultad para doblar la rodilla.
  • Sensación de roce, crujido o chasquido.
  • Menos movilidad y función de la rodilla.
  • Inestabilidad o sensación de que la rodilla "se va", sobre todo durante la actividad física.

Diagnóstico de las afecciones de la rodilla

  1. Antecedentes y exploración física:
    • Valoración de los síntomas, de las lesiones previas y del nivel de actividad.
    • Exploración de la hinchazón, los puntos dolorosos y la amplitud de movimiento.
  2. Pruebas de imagen:
    • Radiografías: identifican alteraciones del hueso, estrechamiento del espacio articular y espolones.
    • MRI: ofrece imágenes detalladas de los tejidos blandos, incluidos el cartílago y los ligamentos.
    • Tomografía (CT): se usa para ver el hueso en detalle.
  3. Artroscopia:
    • Procedimiento mínimamente invasivo que permite ver la rodilla por dentro para diagnosticar y tratar.

Tratamientos sin cirugía

Muchas afecciones de la rodilla responden bien al principio a tratamientos conservadores, pensados para aliviar el dolor, bajar la inflamación y mejorar la movilidad:

  • Medicamentos:
    • AINE o acetaminofén para aliviar el dolor y reducir la inflamación.
    • Infiltraciones de corticoides para controlar la inflamación aguda.
  • Fisioterapia:
    • Ejercicios para fortalecer los músculos que rodean la rodilla, ganar estabilidad y descargar la articulación.
    • Ejercicios de movilidad para ganar flexibilidad y función.
  • Dispositivos de apoyo:
    • Rodilleras u ortesis para estabilizar la articulación y reducir el dolor.
    • Bastón o andador para moverse mejor y con más apoyo.
  • Cambios en los hábitos:
    • Bajar de peso para descargar la articulación.
    • Ejercicio de bajo impacto, como la bicicleta o la natación, para cuidar la rodilla sin sobrecargarla.

Opciones de tratamiento quirúrgico

Cuando el tratamiento conservador no alivia lo suficiente, o cuando el daño estructural de la rodilla limita mucho la vida diaria, se puede recomendar cirugía:

  • Cirugía artroscópica:
    • Cirugía mínimamente invasiva para reparar o retirar el cartílago, el menisco o los ligamentos dañados.
  • Osteotomía:
    • Procedimiento que remodela los huesos alrededor de la rodilla para desplazar la carga fuera de la zona dañada.
    • Suele ser adecuada para pacientes jóvenes y activos.
  • Prótesis parcial de rodilla:
    • Se sustituye solo la parte dañada de la articulación.
    • Es adecuada cuando el daño está localizado y la recuperación suele ser más rápida que con la prótesis total.
  • Prótesis total de rodilla (artroplastia):
    • Se sustituye toda la articulación por componentes artificiales.
    • Es muy eficaz en la artritis avanzada y mejora mucho el dolor, la movilidad y la calidad de vida.

Recuperación y rehabilitación

La rehabilitación después de la cirugía es esencial para recuperarse bien:

  • Ingreso y movilización temprana:
    • La fisioterapia empieza poco después de la cirugía para activar la circulación, bajar la hinchazón y recuperar movilidad.
  • Rehabilitación estructurada:
    • Programas de fisioterapia a medida centrados en la fuerza, la flexibilidad y la recuperación completa de la función.
  • Cuidados a largo plazo:
    • Seguir con los ejercicios y acudir a las revisiones ayuda a mantener el resultado de la cirugía y a evitar complicaciones.

Cómo cuidar la rodilla

Algunas medidas reducen el riesgo de problemas de rodilla y cuidan la articulación:

  • Mantener un peso saludable.
  • Hacer con regularidad actividades de bajo impacto, como nadar, ir en bicicleta o caminar.
  • Fortalecer los músculos de la pierna para sostener la rodilla.
  • Evitar las actividades repetidas de alto impacto si hay riesgo de problemas de rodilla.

Nuestro enfoque multidisciplinario en NYC

Nuestra consulta multidisciplinaria con varias sedes en el área metropolitana de Nueva York ofrece una atención avanzada e integral de las afecciones de la rodilla, incluida la osteoartritis. Nuestro equipo reúne a cirujanos ortopédicos, especialistas en rehabilitación y profesionales del manejo del dolor, con planes de atención personalizados y técnicas quirúrgicas avanzadas para recuperar la función de la rodilla y mejorar su calidad de vida.

Recursos adicionales:

Aviso: Este artículo tiene únicamente fines informativos. No sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico ni el tratamiento. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.