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Malformación de Chiari

Revisado por un miembro de nuestro equipo médico

Raymond Baule, MD

Raymond Baule, MD: neurocirujano certificado. Trata la columna, la médula espinal, el cerebro y los nervios periféricos.

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Malformación de Chiari: qué es, cómo se diagnostica y cómo se trata este trastorno estructural del cerebro

La malformación de Chiari es una alteración estructural en la que una parte del cerebro (las amígdalas cerebelosas) desciende hacia el agujero magno, la abertura de la base del cráneo, o lo atraviesa. Eso puede apretar o comprimir estructuras neurológicas esenciales y provocar dolor de cabeza, mareo y otros síntomas.


Qué es la malformación de Chiari

Hay varios tipos de malformación de Chiari. El tipo I, el más frecuente, suele manifestarse al final de la infancia o ya en la edad adulta; los tipos II, III y IV son más graves y se detectan antes. El desplazamiento del tejido cerebeloso puede alterar la circulación normal del líquido cefalorraquídeo (LCR) alrededor del cerebro y de la médula, y a veces contribuye a una hidrocefalia o a una siringomielia (un quiste dentro de la médula espinal).


Causas y factores de riesgo

  1. Congénita
    Muchas malformaciones de Chiari están presentes al nacer, quizá por factores genéticos o por alteraciones en el desarrollo del cráneo.
  2. Circulación del líquido cefalorraquídeo
    Cualquier cosa que altere el flujo o la presión del LCR puede empeorar los síntomas.
  3. Traumatismo de cabeza o cuello
    En raras ocasiones, una lesión grave empuja el tejido cerebeloso hacia abajo.
  4. Trastornos del tejido conjuntivo
    Enfermedades como el síndrome de Ehlers-Danlos aumentan la probabilidad de una malformación de Chiari por la laxitud de las articulaciones y los tejidos.

Síntomas frecuentes

  1. Dolores de cabeza
    Suelen empeorar al toser, estornudar o hacer esfuerzos, y se concentran en la nuca.
  2. Dolor de cuello
    Molestia persistente en la parte alta del cuello.
  3. Problemas de equilibrio y coordinación
    La afectación del cerebelo puede provocar inestabilidad al caminar, mareo o torpeza en los movimientos finos.
  4. Síntomas neurológicos
    Entumecimiento u hormigueo en brazos o piernas, debilidad muscular o dificultad para tragar (disfagia).
  5. Problemas por siringomielia
    Si se forma un quiste lleno de líquido en la médula espinal, puede comprimir aún más los nervios y causar dolor o déficits neurológicos.

Diagnóstico de la malformación de Chiari

  1. Valoración clínica
    El médico valora los síntomas y los antecedentes, y hace una exploración neurológica.
  2. Estudios de imagen
    La MRI del cerebro y de la parte alta de la columna es la prueba principal para detectar el descenso de las amígdalas cerebelosas.
    La MRI dinámica (cine) valora cómo circula el LCR.
  3. Otros estudios
    Rayos X o la tomografía sirven para valorar el hueso y descartar otras alteraciones.

Opciones de tratamiento

  1. Observación
    Si los síntomas son leves, puede bastar con imágenes y revisiones neurológicas periódicas.
  2. Medicamentos
    Los analgésicos o los relajantes musculares ayudan a controlar el dolor de cabeza y de cuello.
  3. Cirugía
    Descompresión de la fosa posterior: se retira una pequeña porción de hueso en la parte posterior del cráneo para aliviar la presión y mejorar la circulación del LCR.
    Duroplastia: se amplía la duramadre que envuelve el cerebro para ganar espacio.
    Colocación de una derivación: si hay hidrocefalia, una válvula desvía el exceso de LCR.
  4. Rehabilitación
    Fisioterapia y terapia ocupacional para mejorar el equilibrio y la coordinación cuando hace falta.

Recuperación y evolución a largo plazo

  • Cuidados posoperatorios: vigilancia en el hospital por si aparece una infección o una fuga de LCR, control del dolor y vuelta gradual a la actividad normal.
  • Seguimiento continuado: revisiones con imágenes para comprobar que la descompresión se mantiene y tratar problemas asociados como la siringomielia.
  • Cambios en los hábitos: evitar las actividades que fuerzan mucho el cuello y mantener una rutina de ejercicio ayuda a controlar los síntomas.

Nuestro enfoque multidisciplinario en NYC

En nuestra consulta multidisciplinaria con varias sedes del área metropolitana de Nueva York, neurocirujanos, neurólogos, neurorradiólogos y expertos en rehabilitación trabajan juntos para diagnosticar y tratar la malformación de Chiari. Adaptamos la recomendación, ya sea observación, descompresión quirúrgica o tratamientos complementarios, a la anatomía de cada paciente y a la intensidad de sus síntomas.


Recursos adicionales


Conclusión

La malformación de Chiari puede no dar ningún síntoma o ser muy incapacitante. Con imagen avanzada, una valoración clínica cuidadosa y, cuando hace falta, cirugía, muchos pacientes mejoran de forma clara. Nuestro equipo en NYC le acompaña desde el diagnóstico hasta el tratamiento y el seguimiento, para mejorar su calidad de vida.

Aviso: Este artículo tiene únicamente fines informativos. No sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico ni el tratamiento. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.

 

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