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Estenosis espinal cervical

Revisado por un miembro de nuestro equipo médico

Daniel Birk, MD

Daniel Birk, MD: neurocirujano certificado, especializado en cirugía de columna compleja y mínimamente invasiva, y en cirugía endoscópica.

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Estenosis espinal cervical: causas, síntomas y opciones de tratamiento

La estenosis espinal cervical es un estrechamiento del canal espinal en el cuello (región cervical). Ese estrechamiento puede comprimir la médula espinal y las raíces nerviosas cercanas, y provocar dolor, rigidez e incluso dificultades de equilibrio o de coordinación en brazos y piernas. Aunque suele deberse al desgaste asociado a la edad, también puede aparecer en personas jóvenes por factores congénitos, una lesión u otras afecciones.

A continuación repasamos las causas, los síntomas, los métodos de diagnóstico y los enfoques de tratamiento de la estenosis espinal cervical, junto con recursos para ampliar información y obtener apoyo.


La columna cervical

La columna cervical comprende las siete primeras vértebras, situadas en el cuello (de C1 a C7). Estas vértebras protegen la médula espinal, sostienen la cabeza y permiten mover el cuello. Entre cada vértebra, los discos intervertebrales actúan como amortiguadores y evitan que los huesos rocen entre sí. Unas aberturas pequeñas en las vértebras (los agujeros de conjunción) permiten que las raíces nerviosas salgan de la médula espinal y lleven las señales de movimiento y sensibilidad a los brazos, los hombros y más allá.

Cuando la degeneración, una lesión u otros factores reducen esos espacios, se acumula presión sobre la médula espinal o las raíces nerviosas. A esa presión la llamamos estenosis espinal cervical.


Causas y factores de riesgo

  1. Cambios degenerativos (por la edad)
    Osteoartritis
    : al desgastarse el cartílago protector pueden formarse espolones óseos (osteofitos) que estrechan el canal espinal.
    Hernias de disco: los discos pueden abombarse o romperse y aumentar la presión sobre la médula espinal y los nervios.
  2. Estrechamiento congénito
    Algunas personas nacen con un canal espinal naturalmente más estrecho. Incluso cambios pequeños con los años pueden desencadenar síntomas.
  3. Espondilosis
    Una afección degenerativa frecuente de la columna que produce cambios artríticos y, con ellos, el estrechamiento del canal espinal.
  4. Lesiones y traumatismos
    Las fracturas o las luxaciones pueden alterar la alineación de las vértebras cervicales y causar estenosis.
    El estrés repetitivo (por deporte o trabajo pesado) también puede acelerar los cambios degenerativos.
  5. Otras afecciones
    Artritis reumatoide: la inflamación sistémica puede dañar las articulaciones y estrechar el canal espinal.
    Tumores (poco frecuente): las masas anormales en la columna cervical o cerca de ella pueden comprimir la médula o las raíces nerviosas.

Síntomas frecuentes de la estenosis espinal cervical

  1. Dolor y rigidez de cuello
    Molestia constante o intermitente en el cuello; rigidez al despertar o tras un rato largo de inactividad.
  2. Dolor irradiado al brazo
    Dolor, hormigueo o entumecimiento que baja por los brazos y los hombros o llega a las manos.
    Puede empeorar al mirar hacia arriba o al mantener el cuello en ciertas posiciones.
  3. Debilidad y entumecimiento
    Debilidad muscular en brazos y manos; torpeza o dificultad para manejar objetos pequeños.
    Sensación de “agujas” que puede variar en intensidad.
  4. Problemas de marcha y equilibrio
    La compresión de la médula espinal puede afectar la marcha, la coordinación y el equilibrio.
    La persona puede notar falta de estabilidad o tropezar con frecuencia.
  5. Alteración del intestino o la vejiga (casos graves)
    Una compresión importante puede provocar problemas para controlar la vejiga o el intestino, lo que requiere atención médica inmediata.

Diagnóstico de la estenosis espinal cervical

  1. Historia clínica y exploración física
    El profesional revisa sus síntomas, sus antecedentes médicos y cualquier lesión previa.
    Las pruebas físicas valoran los reflejos, el equilibrio y la fuerza muscular para ver si hay compresión nerviosa.
  2. Estudios de imagen
    Rayos X: ofrecen una visión general de la alineación de las vértebras cervicales y detectan espolones óseos o fracturas.
    MRI: ofrece imágenes detalladas de los tejidos blandos, los nervios y los discos para determinar cuánta compresión hay de la médula o de las raíces nerviosas.
    Tomografía (CT): a veces se usa con un contraste (mielograma) para ver a fondo las estructuras óseas y los espacios estrechados.
  3. Estudios de conducción nerviosa y EMG
    Miden cómo pasan las señales eléctricas por los nervios y ayudan a saber si la estenosis está afectando su función.

Opciones de tratamiento sin cirugía

En muchos casos, los síntomas leves o moderados de estenosis espinal cervical se controlan bien con tratamientos conservadores, dirigidos a reducir el dolor, recuperar la función y evitar más daño en la columna.

  1. Medicamentos
    Analgésicos de venta libre: los AINE (antiinflamatorios no esteroideos) o el acetaminofén ayudan a reducir la inflamación y el dolor.​​​​​​​
    Relajantes musculares o medicamentos recetados: si la molestia es mayor, su médico puede recetarlos por poco tiempo.
  2. Fisioterapia
    Estiramiento y fortalecimiento: ejercicios dirigidos que dan fuerza al cuello y a la parte alta de la espalda y mejoran la flexibilidad y la postura.​​​​​​​
    Ajustes ergonómicos: orientación sobre cómo organizar el puesto de trabajo, en qué posición dormir y cómo levantar peso para reducir la carga en el cuello.
  3. Inyecciones de corticoides
    Una inyección de corticoides cerca de los nervios afectados reduce la inflamación y alivia el dolor de forma temporal.
    Suele recomendarse junto con ejercicios u otras terapias.
  4. Cambios en la actividad y dispositivos de apoyo
    Collarines cervicales: a veces se usan por poco tiempo para estabilizar y sostener el cuello y aliviar la carga en las zonas afectadas.​​​​​​​
    Ajustes en el estilo de vida: reducir las actividades de alto impacto, mantener un peso saludable y evitar fumar mejoran la salud general de la columna.

Opciones de tratamiento quirúrgico

Se puede aconsejar la cirugía si el tratamiento conservador no alivia los síntomas o si se detecta una compresión importante del nervio o de la médula espinal. El objetivo es liberar la presión sobre la médula y los nervios, y así evitar o reducir más daño neurológico.

  1. Procedimientos de descompresión
    Laminectomía o laminoplastia: retirar o remodelar la lámina (el arco óseo) para dar más espacio a la médula espinal.​​​​​​​
    Foraminotomía: ensanchar los agujeros por donde salen las raíces nerviosas del canal espinal, lo que alivia la compresión.
  2. Discectomía
    Extirpación total o parcial de un disco herniado que presiona los nervios o la médula espinal.
    Puede hacerse junto con otros procedimientos de descompresión.
  3. Fusión espinal
    Si hay inestabilidad, fusionar dos o más vértebras puede estabilizar la columna.
    Se pueden usar implantes (placas, tornillos, barras) para que los huesos se fusionen bien.
  4. Reemplazo de disco artificial
    En casos seleccionados se coloca un disco artificial en lugar de una fusión, lo que conserva parte del movimiento.
  5. Abordajes mínimamente invasivos
    Cada vez más, los cirujanos usan incisiones más pequeñas e instrumental especializado para reducir el dolor, las cicatrices y el tiempo de recuperación.

Recuperación y rehabilitación

  1. Estancia en el hospital
    Según el tipo de cirugía, puede pasar uno o dos días en el hospital en observación y para controlar el dolor.
  2. Fisioterapia y ejercicios
    La terapia posoperatoria se centra en recuperar poco a poco el movimiento del cuello, la fuerza y una buena postura.
    Las rutinas guiadas de estiramiento y fortalecimiento se adaptan a cada persona para evitar la rigidez y proteger la zona operada.
  3. Seguimiento
    Su equipo médico vigilará la cicatrización, comprobará que la columna esté bien alineada y descartará complicaciones.
    Las revisiones periódicas ayudan a detectar pronto problemas nuevos o recurrentes.

Vivir con estenosis espinal cervical: consejos de prevención y cuidado

  • Manténgase activo: las actividades de bajo impacto, como nadar, caminar o andar en bicicleta, mantienen los músculos activos y cuidan la columna.
  • Cuide la postura: tanto sentado como de pie, mantener la columna en posición neutra reduce la carga sobre las vértebras cervicales.
  • Control del peso: el exceso de peso sobrecarga el cuello y la columna, así que una alimentación equilibrada y el ejercicio regular ayudan.
  • Deje de fumar: fumar reduce el riego sanguíneo y acelera los cambios degenerativos de la columna.
  • Revisiones periódicas: las evaluaciones de rutina con un profesional permiten seguir la salud de la columna y tratar los problemas pequeños antes de que crezcan.

Nuestra experiencia multidisciplinaria en NYC

En nuestra práctica médica con varias sedes del área metropolitana de Nueva York, nos especializamos en el cuidado del cerebro, la columna y las articulaciones, y atendemos a pacientes de todo el estado de Nueva York, del país y del extranjero. Nuestro equipo incluye neurocirujanos, cirujanos ortopédicos, especialistas en manejo del dolor y fisioterapeutas que trabajan juntos para diagnosticar y tratar la estenosis espinal cervical con métodos avanzados y basados en evidencia. Desde programas de ejercicio personalizados hasta técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, buscamos ofrecer las soluciones más eficaces para las necesidades y los objetivos de cada paciente.


Recursos adicionales

  1. MedlinePlus: estenosis espinal
  2. National Institute of Arthritis and Musculoskeletal and Skin Diseases

Aviso: Este artículo tiene únicamente fines informativos. No sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico ni el tratamiento. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.

 

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