Hernia de Disco Lumbar
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Hernia de disco lumbar: causas, síntomas y opciones de tratamiento
Una hernia de disco lumbar, a la que muchas veces se le llama “disco desplazado” o “disco roto”, se produce cuando el material blando del interior de un disco de la parte baja de la espalda (la zona lumbar) sobresale o se sale por una fisura de la capa exterior resistente. Eso puede presionar los nervios cercanos y provocar dolor, entumecimiento y otros síntomas en la espalda, los glúteos o las piernas. Aunque la hernia de disco lumbar puede doler mucho y alterar la vida diaria, existen varias opciones de tratamiento eficaces que ayudan a recuperar la movilidad y el bienestar.
A continuación explicamos los aspectos clave de la hernia de disco lumbar: las causas, los factores de riesgo, los síntomas frecuentes, el diagnóstico y los distintos tratamientos. También describimos la atención integral que ofrece nuestro grupo médico multidisciplinario, con varias sedes en el área metropolitana de la ciudad de Nueva York, para que los pacientes de la región, de todo el país y del resto del mundo reciban atención de la columna de la más alta calidad.
Los discos lumbares y la anatomía de la columna
La columna está formada por vértebras que se apilan y forman un canal que protege la médula espinal. Entre cada vértebra hay discos intervertebrales, que amortiguan los golpes y le dan flexibilidad a la columna. Cada disco tiene dos partes:
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Núcleo pulposo: el centro blando, parecido a un gel.
- Anillo fibroso: el anillo exterior resistente que contiene al núcleo pulposo.
Una hernia de disco lumbar se produce cuando el núcleo pulposo empuja hacia afuera a través de una rotura o de una zona debilitada del anillo fibroso. Esa protrusión puede irritar o comprimir los nervios de la columna que están cerca y provocar distintos síntomas.
Causas y factores de riesgo
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Cambios degenerativos
Desgaste por la edad: con el tiempo, los discos pierden agua y elasticidad de forma natural, y quedan más expuestos a romperse y a herniarse.
Osteoartritis: los cambios artríticos de la columna pueden empeorar los problemas de los discos. -
Esfuerzo repetido o traumatismos
Levantar objetos pesados: levantar peso con una técnica incorrecta o hacerlo de forma repetida puede aumentar la probabilidad de dañar un disco.
Lesiones repentinas: una caída, un choque durante un deporte o un golpe de gran impacto pueden causar una hernia de disco aguda. -
Genética
Tener antecedentes familiares de problemas de disco puede predisponer a algunas personas a la enfermedad degenerativa del disco o a una hernia. -
Factores del estilo de vida
Obesidad: el exceso de peso carga aún más la columna lumbar.
Vida sedentaria: si los músculos del tronco y de la espalda están débiles, la columna puede no recibir el apoyo que necesita.
Fumar: la nicotina reduce el riego sanguíneo de los discos de la columna y acelera los cambios degenerativos.
Síntomas frecuentes de la hernia de disco lumbar
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Dolor en la zona lumbar
Suele ser un dolor profundo y sordo que puede empeorar con el movimiento, por ejemplo al inclinarse o al levantar peso. -
Ciática
Dolor, hormigueo o entumecimiento que se irradia a lo largo del recorrido del nervio ciático, desde la zona lumbar, por los glúteos y bajando por una pierna. Es un signo característico de la compresión de una raíz nerviosa. -
Debilidad muscular
Debilidad en la pierna o el pie que afecta el equilibrio o la forma de caminar. En algunos casos aparece el pie caído (no poder levantar la parte delantera del pie). -
Entumecimiento u hormigueo
Sensación de “pinchazos” en los glúteos, los muslos, las pantorrillas o los pies. Puede variar en intensidad y a veces llega a reducir la sensibilidad. -
Pérdida del control de la vejiga o del intestino
En casos raros, una hernia de disco grave puede comprimir los nervios que controlan la vejiga o el intestino. Esto requiere atención médica inmediata.
Diagnóstico
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Historia clínica y examen físico
El médico repasa sus síntomas, sus antecedentes médicos y su estilo de vida.
Evalúa los reflejos, la fuerza muscular y los cambios en la sensibilidad para identificar si hay algún nervio afectado. -
Estudios de imagen
Radiografías: ayudan a descartar otras causas del dolor de espalda, como fracturas o alteraciones importantes de la estructura.
Resonancia magnética (MRI): muestra en detalle los discos, los nervios y los tejidos blandos de la columna, y confirma dónde está la hernia y qué tan grave es.
Tomografía computarizada (CT): se puede usar cuando la resonancia magnética no es una opción, a veces junto con un medio de contraste (mielografía) para ver mejor. -
Electromiografía (EMG) / Estudios de conducción nerviosa
Miden la actividad eléctrica de los nervios y los músculos para detectar daño o compresión.
Opciones de tratamiento no quirúrgico
En muchos casos, la hernia de disco lumbar se puede controlar bien con tratamientos conservadores, sobre todo cuando se diagnostica a tiempo.
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Medicamentos
Antiinflamatorios no esteroideos (AINE): ayudan a reducir la inflamación y el dolor.
Relajantes musculares: alivian por poco tiempo cuando hay espasmos musculares.
Esteroides orales: en dosis altas y por poco tiempo, ayudan a bajar la hinchazón alrededor de las raíces nerviosas. -
Terapia física
Ejercicios dirigidos: mejoran la fuerza del tronco, la alineación de la columna y la flexibilidad.
Terapia manual: movilizar con suavidad la columna y los tejidos de alrededor puede aliviar la presión sobre el disco afectado.
Entrenamiento postural y ergonómico: orientación sobre cómo levantar peso, pararse y sentarse para no forzar más la espalda. -
Inyecciones epidurales de esteroides
Se puede inyectar una solución de corticoesteroides alrededor de la raíz nerviosa irritada para bajar la inflamación y el dolor, muchas veces junto con la terapia física. -
Cambios en la actividad
Reposo por poco tiempo: reducir la actividad por poco tiempo puede aliviar el dolor, aunque en general no se recomienda guardar cama por mucho tiempo.
Ajustes en el estilo de vida: controlar el peso, dejar de fumar y hacer ejercicios de bajo impacto (como nadar o caminar) favorecen la recuperación a largo plazo y la salud de la columna.
Opciones de tratamiento quirúrgico
Se considera la cirugía cuando los métodos conservadores no alivian el dolor o cuando una compresión nerviosa grave pone al nervio en riesgo de daño permanente. Entre las cirugías más comunes para la hernia de disco lumbar están:
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Microdiscectomía
Es un procedimiento mínimamente invasivo en el que el cirujano retira la parte herniada del disco y libera la presión sobre las raíces nerviosas.
Por lo general se hace con incisiones más pequeñas, lo que acorta la recuperación y deja menos cicatriz. -
Laminectomía
Se retira o se remodela la lámina (una parte del hueso de la vértebra) para dar más espacio a la médula espinal y a los nervios. -
Fusión espinal
Si hay inestabilidad de la columna, se puede hacer una fusión para unir dos o más vértebras con injertos de hueso o con instrumentación (placas, tornillos y barras). -
Reemplazo de disco artificial
En casos seleccionados, cambiar un disco dañado por un implante artificial permite conservar algo de movimiento de la columna y, a la vez, liberar la compresión del nervio.
Recuperación y rehabilitación
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Cuidados después de la cirugía
Controlar el dolor, cuidar la herida y empezar a moverse pronto son partes esenciales para evitar complicaciones.
Después de ciertos procedimientos puede hacer falta una estadía corta en el hospital para observación. -
Terapia física
Los ejercicios adaptados a cada paciente ayudan a recuperar la fuerza muscular, ganar flexibilidad y dar más estabilidad a la columna.
Aprender a moverse de forma segura y ajustar poco a poco las actividades diarias reduce el riesgo de volver a lesionarse. -
Mantenimiento a largo plazo
Mantener un peso saludable, seguir activo con ejercicios de bajo impacto y evitar el tabaco u otros hábitos dañinos son claves para cuidar la columna.
Los controles periódicos con su equipo médico permiten detectar a tiempo cualquier problema nuevo relacionado con los discos.
Nuestra atención multidisciplinaria de la columna en Nueva York
Nuestro grupo médico multidisciplinario, con varias sedes en el área metropolitana de la ciudad de Nueva York, reúne a neurocirujanos, cirujanos ortopédicos de columna, expertos en el manejo del dolor y especialistas en rehabilitación para ofrecer la mejor atención posible de las afecciones del cerebro, la columna y las articulaciones. Nos comprometemos a brindar:
- Evaluaciones completas: con estudios de imagen y herramientas de diagnóstico avanzadas.
- Planes de tratamiento en equipo: terapias no quirúrgicas, procedimientos mínimamente invasivos y cirugías de última generación.
- Acceso desde cualquier lugar: atendemos a pacientes de todo Nueva York, de los Estados Unidos y del resto del mundo, con apoyo coordinado para el viaje y el alojamiento.
Con un enfoque personalizado, buscamos aliviar el dolor, recuperar el funcionamiento y ayudarle a volver a sus actividades diarias lo más rápido y seguro posible.
Recursos adicionales
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MedlinePlus: hernia de disco (en inglés)
- National Institute of Neurological Disorders and Stroke (NINDS), información sobre el dolor lumbar (en inglés)
Aviso: Este artículo tiene únicamente fines informativos. No sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico ni el tratamiento. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.