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Radiculopatía

Revisado por un miembro de nuestro equipo médico

Daniel Birk, MD

Daniel Birk, MD: neurocirujano certificado, especializado en cirugía de columna compleja y mínimamente invasiva, y en cirugía endoscópica.

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Radiculopatía: causas, síntomas y opciones de tratamiento

La radiculopatía es la irritación o compresión de una o más raíces nerviosas de la columna. Puede ocurrir en la región cervical, torácica o lumbar, y provoca dolor, entumecimiento o debilidad en las zonas del cuerpo que inerva el nervio afectado. Con frecuencia la causan afecciones como una hernia de disco, la espondilosis o la estenosis espinal.


Qué es la radiculopatía

Cada raíz nerviosa que sale de la médula espinal pasa por una abertura entre las vértebras para llegar a músculos y zonas de la piel específicas (dermatomas). Cuando un disco o un espolón óseo comprime una raíz nerviosa, las señales que van hacia el cerebro y desde el cerebro pueden alterarse, lo que produce dolor u otros síntomas neurológicos.


Causas y factores de riesgo

  1. Hernia de disco
    Un disco abombado o roto puede presionar las raíces nerviosas cercanas.
  2. Espolones óseos (osteofitos)
    Los cambios artríticos generan hueso de más que estrecha los conductos por donde pasan los nervios.
  3. Estenosis espinal
    El estrechamiento del canal espinal o de los agujeros neurales puede comprimir el nervio.
  4. Tumores o quistes (poco frecuente)
    Las masas anormales dentro de la columna o cerca de ella pueden comprimir las raíces nerviosas.
  5. Lesiones
    Las fracturas, las luxaciones o un traumatismo pueden dañar los discos o comprimir los nervios directamente.

Síntomas frecuentes

  • Dolor irradiado: puede ir del cuello a los brazos (radiculopatía cervical) o de la zona lumbar a las piernas (radiculopatía lumbar).
  • Entumecimiento y hormigueo: sensación de “agujas” que sigue el recorrido de un nervio.
  • Debilidad muscular: puede costar levantar objetos, caminar o mantener la fuerza de agarre.
  • Cambios en los reflejos: respuesta refleja disminuida en las extremidades afectadas.

Diagnóstico

  1. Historia clínica y exploración física
    El profesional evalúa los cambios sensitivos, motores y de los reflejos, y los relaciona con la raíz nerviosa que se sospecha afectada.
  2. Estudios de imagen
    MRI: el estudio de referencia para ver los tejidos blandos, como los discos y las raíces nerviosas.
    Rayos X: pueden mostrar espolones óseos o desalineaciones.
    Tomografía (CT): se usa cuando la MRI está contraindicada.
  3. Electromiografía (EMG) y estudios de conducción nerviosa
    Miden la actividad eléctrica y detectan daño o compresión de la raíz nerviosa.

Opciones de tratamiento sin cirugía

  1. Medicamentos
    Los AINE, los corticoides orales o los medicamentos para el dolor neuropático (por ejemplo, gabapentina) pueden aliviar la inflamación y el dolor del nervio.
  2. Fisioterapia
    Ejercicios y técnicas manuales para mejorar la alineación de la columna y aliviar la presión sobre el nervio.
    En algunos casos se usa tracción para separar suavemente las vértebras.
  3. Inyecciones en la columna
    Las inyecciones epidurales de corticoides o los bloqueos nerviosos reducen la inflamación y el dolor localizados.
  4. Cambios en la actividad
    Evitar las actividades que empeoran el dolor y usar puestos de trabajo ergonómicos y una mecánica corporal correcta.

Opciones de tratamiento quirúrgico

  • Procedimientos de descompresión: microdiscectomía, laminectomía o ensanchamiento del agujero de conjunción para retirar lo que comprime las raíces nerviosas.
  • Fusión o estabilización: si la inestabilidad contribuye a la compresión del nervio, se pueden fusionar o estabilizar las vértebras con implantes.
  • Técnicas mínimamente invasivas: incisiones más pequeñas, menos daño a los tejidos y una recuperación potencialmente más rápida.

Recuperación y rehabilitación

  • Cuidados inmediatos tras la cirugía: se centran en controlar el dolor, prevenir complicaciones e iniciar el movimiento suave.
  • Fisioterapia: es clave para recuperar la fuerza, la flexibilidad y la postura correcta después del tratamiento.
  • Cambios en el estilo de vida: se recomiendan para evitar que el nervio vuelva a comprimirse (por ejemplo, mantener un peso saludable y una rutina de ejercicio).

Nuestro enfoque multidisciplinario en NYC

Nuestra práctica con varias sedes en el área metropolitana de Nueva York trata la radiculopatía con herramientas de diagnóstico de última generación y un enfoque de equipo. Los pacientes cuentan con neurocirujanos, cirujanos ortopédicos de columna, especialistas en dolor y expertos en rehabilitación que trabajan juntos para diseñar planes de tratamiento dirigidos y personalizados.


Recursos adicionales

Aviso: Este artículo tiene únicamente fines informativos. No sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico ni el tratamiento. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.

 

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