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Enfermedad degenerativa del disco cervical

Revisado por un miembro de nuestro equipo médico

Mitchell Long, DO

Mitchell Long, DO: cirujano ortopédico certificado (board certified), especializado en columna, cirugía mínimamente invasiva y deformidades complejas.

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Enfermedad degenerativa del disco cervical: causas, síntomas y opciones de tratamiento

La enfermedad degenerativa del disco cervical es una afección en la que los discos del cuello pierden gradualmente hidratación, altura y flexibilidad. Estos discos se encuentran entre las siete vértebras cervicales (C1 a C7), ayudan a absorber los impactos y permiten que el cuello se mueva con suavidad.

A medida que los discos cambian con el tiempo, pueden contribuir a dolor de cuello, rigidez y, en algunos casos, presión sobre las raíces nerviosas cercanas o sobre la médula espinal. Suele formar parte del proceso normal de envejecimiento y también puede denominarse espondilosis cervical o cambios degenerativos del cuello.

La estructura del disco cervical

Cada disco cervical tiene dos componentes principales:

Núcleo pulposo
Un centro blando y gelatinoso que amortigua la columna y distribuye las fuerzas durante el movimiento.

Anillo fibroso
Un anillo exterior resistente que contiene el núcleo y sostiene la estructura del disco.

Con el tiempo, los discos pueden perder agua, aplanarse y desarrollar pequeñas fisuras. Estos cambios modifican cómo se transmiten las fuerzas a través del cuello y pueden asociarse con osteofitos, artrosis de las articulaciones facetarias, protrusión discal o estrechamiento alrededor de los nervios.

Causas y factores de riesgo

Cambios relacionados con la edad
La degeneración discal es más frecuente con la edad, a medida que los discos pierden hidratación y elasticidad de forma natural.

Predisposición genética
Los antecedentes familiares de enfermedades degenerativas de la columna pueden aumentar la susceptibilidad.

Tabaquismo
El consumo de tabaco puede dificultar el flujo sanguíneo y se asocia con una degeneración discal más rápida.

Esfuerzo repetitivo o lesión previa
Los movimientos repetidos del cuello, las posturas forzadas prolongadas, los deportes de contacto, las caídas o los accidentes de tráfico pueden contribuir al daño del disco cervical.

Factores del puesto de trabajo y del estilo de vida
El uso prolongado del ordenador o del teléfono, la inactividad, la mala postura y la falta de acondicionamiento de los músculos del cuello y de la espalda alta pueden empeorar los síntomas, aunque no siempre son la causa de la degeneración.

Otras afecciones de la columna
La artrosis, los cambios en la alineación de la columna y el estrechamiento congénito del canal medular pueden contribuir a los síntomas cuando existen cambios degenerativos.

Síntomas frecuentes

Algunas personas presentan cambios degenerativos en las pruebas de imagen sin dolor ni otros síntomas. Cuando aparecen síntomas, pueden incluir:

Dolor y rigidez de cuello
Un dolor sordo, molestias o limitación del movimiento que puede empeorar con ciertas posturas o actividades.

Dolor hacia el hombro, el brazo o la mano
Si una raíz nerviosa cervical se irrita o se comprime, el dolor puede irradiarse desde el cuello hacia el hombro, el brazo o los dedos. Esto se denomina radiculopatía cervical.

Entumecimiento, hormigueo o debilidad
La irritación nerviosa puede causar sensación de hormigueo, alteración de la sensibilidad, torpeza o debilidad en un brazo o una mano.

Dolores de cabeza
Algunas personas sienten un dolor que comienza en el cuello y se extiende hacia la parte posterior de la cabeza.

Síntomas de compresión de la médula espinal
Un estrechamiento más avanzado puede afectar a la médula espinal, una afección llamada mielopatía cervical. Los posibles signos incluyen dificultad con el equilibrio o para caminar, torpeza en las manos, debilidad progresiva o cambios en el control intestinal o urinario.

Busque atención médica urgente ante debilidad súbita o progresiva, pérdida de coordinación, dificultad para caminar, cambios nuevos en el control intestinal o urinario, dolor intenso tras un traumatismo importante, fiebre con rigidez intensa del cuello o síntomas que puedan sugerir un ictus.

Diagnóstico

Historia clínica y exploración física
El profesional preguntará por las características del dolor, los síntomas neurológicos, las lesiones previas, las exigencias del trabajo y la actividad, y los antecedentes médicos. La exploración puede evaluar la fuerza, la sensibilidad, los reflejos, el equilibrio, la coordinación y la movilidad del cuello.

Pruebas de imagen

  • Las radiografías pueden mostrar estrechamiento del espacio discal, cambios de alineación y osteofitos.
  • La resonancia magnética ofrece imágenes detalladas de los discos, las raíces nerviosas, la médula espinal y otros tejidos blandos.
  • La tomografía computarizada puede aportar más detalle sobre los cambios óseos o utilizarse cuando la resonancia no es adecuada.

Pruebas electrodiagnósticas
La electromiografía (EMG) y los estudios de conducción nerviosa pueden ayudar a aclarar si los síntomas se relacionan con una raíz nerviosa cervical o con otra afección del brazo o de la mano.

Opciones de tratamiento no quirúrgico

Muchas personas mejoran con tratamiento no quirúrgico. El plan de atención debe adaptarse a la causa y a la gravedad de los síntomas.

Medicamentos
Según los antecedentes de salud del paciente, el profesional puede recomendar paracetamol, antiinflamatorios no esteroideos (AINE), relajantes musculares durante un periodo corto u otros medicamentos para el dolor. La elección debe revisarse con un profesional cualificado, especialmente en personas con enfermedad renal, enfermedad cardíaca, úlceras, riesgo de sangrado o interacciones farmacológicas.

Fisioterapia
Un programa personalizado puede incluir trabajo suave de movilidad, fortalecimiento de los músculos del cuello, la escápula y la espalda alta, entrenamiento postural y orientación para volver a las actividades diarias. El objetivo es mejorar la función, no simplemente evitar todo movimiento.

Modificaciones de la actividad y ergonomía
Ajustar la altura de la pantalla, los hábitos con el teléfono, las técnicas para levantar peso, la postura al dormir y la configuración del puesto de trabajo puede reducir la tensión en el cuello. Las pausas frecuentes en posturas mantenidas suelen ser útiles.

Calor o frío
Aplicar calor o frío durante periodos cortos puede aliviar el dolor en las crisis. Proteja la piel y evite quedarse dormido con almohadillas térmicas o bolsas de hielo colocadas.

Infiltraciones
En pacientes seleccionados con dolor radicular persistente, un especialista en columna puede valorar una infiltración epidural de corticoides o una infiltración dirigida a la raíz nerviosa. Estos procedimientos pueden aliviar los síntomas de forma temporal y suelen formar parte de un plan de tratamiento más amplio.

Opciones de tratamiento quirúrgico

La cirugía puede considerarse cuando los síntomas importantes persisten pese a un tratamiento no quirúrgico adecuado, cuando existe debilidad neurológica progresiva o cuando las pruebas de imagen confirman una presión sobre una raíz nerviosa o sobre la médula espinal que coincide con los síntomas del paciente.

Discectomía cervical anterior y fusión (ACDF)
El cirujano retira el disco afectado por la parte anterior del cuello, libera la presión sobre los nervios o la médula espinal y estabiliza ese nivel con un injerto o un implante para favorecer la fusión.

Prótesis de disco cervical
En pacientes adecuadamente seleccionados, puede colocarse un disco artificial tras la extracción del disco para preservar el movimiento en ese nivel.

Procedimientos de descompresión posterior
Según la localización y la extensión del estrechamiento, procedimientos como la laminotomía, la laminectomía o la foraminotomía pueden crear más espacio para la médula espinal o las raíces nerviosas.

La mejor opción quirúrgica depende del número de niveles afectados, de la alineación del cuello, del origen de la compresión, de la salud ósea, de los tratamientos previos y de los objetivos de cada persona.

Recuperación y manejo a largo plazo

La recuperación varía según el diagnóstico y el tratamiento. Tanto si la atención es quirúrgica como si no lo es, la rehabilitación suele centrarse en recuperar el movimiento seguro, la fuerza, la postura y la función diaria. Las medidas a largo plazo pueden incluir ejercicio regular, evitar el tabaco, mantener un peso saludable, usar una mecánica correcta al levantar peso y atender pronto los síntomas recurrentes.

Un enfoque multidisciplinario para la columna cervical

La atención integral de la columna cervical puede involucrar a cirujanos ortopédicos de columna, neurocirujanos, fisiatras, especialistas en manejo del dolor, neurólogos, fisioterapeutas y profesionales de rehabilitación. Un enfoque multidisciplinario ayuda a que el tratamiento se base en los síntomas, los hallazgos de la exploración, las pruebas de imagen, las necesidades de la vida diaria y los objetivos del paciente.

Aviso: Este artículo tiene únicamente fines informativos. No sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico ni el tratamiento. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.

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