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Escoliosis

Revisado por un miembro de nuestro equipo médico

Zihan Masood, MD

Zihan Masood, MD: neurocirujano con fellowship en cirugía de columna compleja, mínimamente invasiva y endoscópica.

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Escoliosis: cómo se entiende, se diagnostica y se trata la curvatura de la columna en el siglo XXI

La escoliosis es una afección en la que la columna presenta una curvatura anormal, que puede identificarse con estudios de imagen como las radiografías u observarse por desequilibrios posturales visibles, como la giba costal torácica o el omóplato alado. Investigaciones recientes han mostrado que los pacientes con escoliosis idiopática suelen presentar asimetría cerebral (en la corteza y el cerebelo), que refleja la asimetría de su columna. Además, las personas con escoliosis idiopática tienen mayor probabilidad de presentar afecciones neuropsiquiátricas como la depresión y la esquizofrenia. Entender la relación entre la escoliosis y la función cerebral aporta información valiosa para los enfoques de tratamiento.

Escoliosis idiopática: inicio genético, progresión no genética

La escoliosis idiopática suele manifestarse durante la pubertad y se cree que tiene una base poligénica. Sin embargo, su progresión no es genética y depende de factores de riesgo modificables. Aunque a simple vista la escoliosis se define por la deformidad rotatoria de la columna, en el fondo intervienen la asimetría cerebral y los desequilibrios metabólicos. Abordar estos factores a tiempo puede evitar la progresión y mejorar los resultados del paciente.

Un cambio en el enfoque del tratamiento

Tradicionalmente, la escoliosis leve se ha manejado con observación y seguimiento, sin intervenir. Sin embargo, con ese enfoque las curvaturas progresivas suelen empeorar, lo que lleva a deformidades óseas irreversibles y a la necesidad de un corsé o de una corrección quirúrgica. La escoliosis sin tratar puede provocar dolor crónico, atrofia cerebral, asimetría postural y menor calidad de vida. Se recomienda intervenir de inmediato tras el diagnóstico para corregir los déficits funcionales y reducir los factores de riesgo de progresión, lo que mejora los resultados.

La conexión entre el cerebro y la columna en la escoliosis

La columna, formada por 33 vértebras, funciona como una estructura flexible sostenida por músculos que informan al cerebro sobre su posición. En la escoliosis, la columna rota y se desplaza lateralmente, y forma una "S" o una "C" visible en los estudios de imagen. Esta curvatura anormal puede afectar la región torácica, la lumbar o ambas, y provocar sobrecarga muscular, alteración de la alineación y posible disfunción de los órganos. En los adolescentes, los cambios hormonales de la pubertad impulsan la asimetría; en los adultos, la asimetría cerebral y las alteraciones del procesamiento sensorial afectan las señales motoras y agravan aún más la deformidad de la columna. Un plan de tratamiento eficaz debe abordar estos factores neurológicos y metabólicos de fondo, y no centrarse únicamente en la deformidad de la columna.

Tipos y causas de la escoliosis

  1. Escoliosis idiopática: la más frecuente; suele aparecer en la adolescencia por un crecimiento asimétrico. Su aparición se relaciona con una predisposición genética, mientras que su progresión depende de factores epigenéticos.
  2. Escoliosis congénita: presente al nacer por malformaciones de las vértebras durante el desarrollo; a menudo se asocia a otras anomalías de órganos o del esqueleto.
  3. Escoliosis neuromuscular: se debe a afecciones neurológicas o musculares como la parálisis cerebral, la distrofia muscular o la espina bífida, que causan desequilibrio muscular y mal control de la columna.
  4. Escoliosis degenerativa (de inicio en la edad adulta): causada por desequilibrios de origen cerebral, asimetría del movimiento e inflamación; suele asociarse a la degeneración de la columna por la edad.
  5. Escoliosis secundaria o funcional: surge por factores externos como una diferencia en la longitud de las piernas, espasmos musculares o desequilibrios posturales, y suele resolverse al tratar la causa.

Factores de riesgo

  • Niños y adolescentes: el crecimiento rápido entre los 10–15 años aumenta el riesgo.
  • Mujeres: mayor probabilidad de desarrollar curvas graves que requieran tratamiento.
  • Adultos mayores: la degeneración asociada a la edad puede hacer que progrese.
  • Factores metabólicos: la densidad ósea baja, los marcadores inflamatorios elevados y el déficit de vitamina D se asocian a la progresión de la escoliosis.

Diagnóstico de la escoliosis

Un abordaje diagnóstico completo es esencial para tratar tanto la curvatura como los desequilibrios neurológicos y metabólicos que impulsan su progresión. Esto incluye:

  • Exploración física: valoración de la alineación de la columna, la postura y la flexibilidad con técnicas de imagen avanzadas como la rasterestereografía 3D.
  • Pruebas neurológicas: evaluaciones vestibulares y oculomotoras, posturografía dinámica computarizada y pruebas de EEG, EMG y VEMP para identificar la asimetría cerebral y la disfunción sensorial.
  • Pruebas metabólicas: análisis de sangre para valorar los niveles de vitamina D y los marcadores inflamatorios, y densitometría DEXA para la densidad ósea.

Opciones de tratamiento según la gravedad de la curva y la edad

  1. Curvatura leve (<25°): se recomienda intervenir pronto para corregir los desequilibrios neurológicos y metabólicos. Puede considerarse un corsé flexible.
  2. Curvatura moderada (25°–40°): en los adolescentes suele hacer falta un corsé rígido; los adultos pueden beneficiarse de un corsé flexible y de otras intervenciones.
  3. Curvatura grave (>40°–50°): puede ser necesaria la cirugía, junto con el manejo del dolor y otros tratamientos.

Opciones de tratamiento sin cirugía

  1. Intervención temprana: abordar los factores de riesgo en cuanto se hace el diagnóstico es clave para evitar la progresión. Los cambios en el estilo de vida y las terapias dirigidas deben iniciarse sin demora.
  2. Uso de corsé:
    • Corsé rígido: eficaz en adolescentes con curvas entre 25° y 45° para evitar que progresen durante el crecimiento.
    • Corsé flexible: adecuado para adultos y adolescentes con curvaturas menores, para reducir los patrones de movimiento anormales.
    • Corsés a medida: entre las opciones están los corsés de sobrecorrección CMP, los corsés nocturnos de flexión y los corsés flexibles Spinecor.
  3. Fisioterapia y ejercicio: se centran en mejorar la postura, la alineación de la columna, la estabilidad y el equilibrio, y en reducir el dolor y la fatiga. Entre las técnicas están Scoli-Fit, el método Schroth, la estabilización del core y la terapia manual.
  4. Manejo del dolor: en adultos con escoliosis degenerativa, los AINE, los relajantes musculares y las inyecciones epidurales de corticoides pueden aliviar la molestia.

Opciones de tratamiento quirúrgico

La cirugía suele reservarse para casos graves, con curvas por encima de 45°–50°, dolor importante, compresión nerviosa o afectación de la función de los órganos. Las opciones son:

  1. Fusión espinal: fusionar las vértebras curvadas con barras, tornillos e injertos óseos para alinear y estabilizar la columna.
  2. Técnicas mínimamente invasivas: navegación asistida por robot, sistemas de barras expandibles para niños en crecimiento y tethering del cuerpo vertebral (VBT) en adolescentes seleccionados.
  3. Recuperación posoperatoria: incluye la estancia hospitalaria, el regreso gradual a las actividades y fisioterapia para una recuperación óptima.

Rehabilitación y cuidados a largo plazo

La fisioterapia después de la cirugía, los programas de ejercicio continuos y las revisiones periódicas son esenciales para mantener la alineación, favorecer la movilidad y prevenir complicaciones.

Vivir con escoliosis

Con una detección temprana y una atención integral, las personas con escoliosis pueden llevar una vida activa y plena. La combinación de observación, corsé, fisioterapia y técnicas quirúrgicas avanzadas mejora la calidad de vida y deja mínimas limitaciones a largo plazo.

Enfoque multidisciplinario

Nuestra práctica, con sede en Nueva York, ofrece atención integrada a los pacientes con escoliosis, y reúne la experiencia de neurocirujanos, neurólogos quiroprácticos, fisioterapeutas, cirujanos ortopédicos de columna, fisiatras y especialistas en dolor. Diseñamos planes de tratamiento personalizados para restablecer la alineación, aliviar el dolor y mejorar la función, y ayudar así a los pacientes a alcanzar una salud óptima de la columna.

Recursos adicionales

 

Aviso: Este artículo tiene únicamente fines informativos. No sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico ni el tratamiento. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.

Atención especializada para esta afección a cargo de

Mitchell Long, DO

Mitchell Long, DO: cirujano ortopédico certificado (board certified), especializado en columna,…

George Resnick, DC

George Resnick, DC: certificado en neurología quiropráctica y electrodiagnóstico. Especialista en…

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Marc Lamantia, DC: fundador del Scoli-Fit Method. Escoliosis, afecciones neurológicas y…