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Escoliosis

Revisado por un miembro de nuestro equipo médico

Marc Lamantia, DC

Marc Lamantia, DC: fundador del Scoli-Fit Method. Escoliosis, afecciones neurológicas y musculoesqueléticas complejas.

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Escoliosis: cómo se entiende, se diagnostica y se trata la curvatura de la columna en el siglo XXI ​

La escoliosis es una afección en la que la columna presenta una curvatura anormal, que puede identificarse con estudios de imagen como las radiografías u observarse por desequilibrios posturales visibles, como la giba costal torácica o el omóplato alado. ​ Investigaciones recientes han mostrado que los pacientes con escoliosis idiopática suelen presentar asimetría cerebral (en la corteza y el cerebelo), que refleja la asimetría de su columna. ​ Además, las personas con escoliosis idiopática tienen mayor probabilidad de presentar afecciones neuropsiquiátricas como la depresión y la esquizofrenia. ​ Entender la relación entre la escoliosis y la función cerebral aporta información valiosa para los enfoques de tratamiento. ​

Escoliosis idiopática: inicio genético, progresión no genética ​

La escoliosis idiopática suele manifestarse durante la pubertad y se cree que tiene una base poligénica. ​ Sin embargo, su progresión no es genética y depende de factores de riesgo modificables. ​ Aunque a simple vista la escoliosis se define por la deformidad rotatoria de la columna, en el fondo intervienen la asimetría cerebral y los desequilibrios metabólicos. ​ Abordar estos factores a tiempo puede evitar la progresión y mejorar los resultados del paciente. ​

Un cambio en el enfoque del tratamiento ​

Tradicionalmente, la escoliosis leve se ha manejado con observación y seguimiento, sin intervenir. ​ Sin embargo, con ese enfoque las curvaturas progresivas suelen empeorar, lo que lleva a deformidades óseas irreversibles y a la necesidad de un corsé o de una corrección quirúrgica. ​ La escoliosis sin tratar puede provocar dolor crónico, atrofia cerebral, asimetría postural y menor calidad de vida. ​ Se recomienda intervenir de inmediato tras el diagnóstico para corregir los déficits funcionales y reducir los factores de riesgo de progresión, lo que mejora los resultados. ​

La conexión entre el cerebro y la columna en la escoliosis ​

La columna, formada por 33 vértebras, funciona como una estructura flexible sostenida por músculos que informan al cerebro sobre su posición. ​ En la escoliosis, la columna rota y se desplaza lateralmente, y forma una "S" o una "C" visible en los estudios de imagen. ​ Esta curvatura anormal puede afectar la región torácica, la lumbar o ambas, y provocar sobrecarga muscular, alteración de la alineación y posible disfunción de los órganos. ​ En los adolescentes, los cambios hormonales de la pubertad impulsan la asimetría; en los adultos, la asimetría cerebral y las alteraciones del procesamiento sensorial afectan las señales motoras y agravan aún más la deformidad de la columna. ​ Un plan de tratamiento eficaz debe abordar estos factores neurológicos y metabólicos de fondo, y no centrarse únicamente en la deformidad de la columna. ​

Tipos y causas de la escoliosis ​

  1. Escoliosis idiopática: la más frecuente; suele aparecer en la adolescencia por un crecimiento asimétrico. ​ Su aparición se relaciona con una predisposición genética, mientras que su progresión depende de factores epigenéticos. ​
  2. Escoliosis congénita: presente al nacer por malformaciones de las vértebras durante el desarrollo; a menudo se asocia a otras anomalías de órganos o del esqueleto. ​
  3. Escoliosis neuromuscular: se debe a afecciones neurológicas o musculares como la parálisis cerebral, la distrofia muscular o la espina bífida, que causan desequilibrio muscular y mal control de la columna. ​
  4. Escoliosis degenerativa (de inicio en la edad adulta): causada por desequilibrios de origen cerebral, asimetría del movimiento e inflamación; suele asociarse a la degeneración de la columna por la edad. ​
  5. Escoliosis secundaria o funcional: surge por factores externos como una diferencia en la longitud de las piernas, espasmos musculares o desequilibrios posturales, y suele resolverse al tratar la causa. ​

Factores de riesgo

  • Niños y adolescentes: el crecimiento rápido entre los 10–15 años aumenta el riesgo. ​
  • Mujeres: mayor probabilidad de desarrollar curvas graves que requieran tratamiento. ​
  • Adultos mayores: la degeneración asociada a la edad puede hacer que progrese. ​
  • Factores metabólicos: la densidad ósea baja, los marcadores inflamatorios elevados y el déficit de vitamina D se asocian a la progresión de la escoliosis. ​

Diagnóstico de la escoliosis

Un abordaje diagnóstico completo es esencial para tratar tanto la curvatura como los desequilibrios neurológicos y metabólicos que impulsan su progresión. ​ Esto incluye:

  • Exploración física: valoración de la alineación de la columna, la postura y la flexibilidad con técnicas de imagen avanzadas como la rasterestereografía 3D. ​
  • Pruebas neurológicas: evaluaciones vestibulares y oculomotoras, posturografía dinámica computarizada y pruebas de EEG, EMG y VEMP para identificar la asimetría cerebral y la disfunción sensorial. ​
  • Pruebas metabólicas: análisis de sangre para valorar los niveles de vitamina D y los marcadores inflamatorios, y densitometría DEXA para la densidad ósea. ​

Opciones de tratamiento según la gravedad de la curva y la edad ​

  1. Curvatura leve (<25°): se recomienda intervenir pronto para corregir los desequilibrios neurológicos y metabólicos. ​ Puede considerarse un corsé flexible. ​
  2. Curvatura moderada (25°–40°): en los adolescentes suele hacer falta un corsé rígido; los adultos pueden beneficiarse de un corsé flexible y de otras intervenciones. ​
  3. Curvatura grave (>40°–50°): puede ser necesaria la cirugía, junto con el manejo del dolor y otros tratamientos. ​

Opciones de tratamiento sin cirugía ​

  1. Intervención temprana: abordar los factores de riesgo en cuanto se hace el diagnóstico es clave para evitar la progresión. ​ Los cambios en el estilo de vida y las terapias dirigidas deben iniciarse sin demora. ​
  2. Uso de corsé:
    • Corsé rígido: eficaz en adolescentes con curvas entre 25° y 45° para evitar que progresen durante el crecimiento. ​
    • Corsé flexible: adecuado para adultos y adolescentes con curvaturas menores, para reducir los patrones de movimiento anormales. ​
    • Corsés a medida: entre las opciones están los corsés de sobrecorrección CMP, los corsés nocturnos de flexión y los corsés flexibles Spinecor. ​
  3. Fisioterapia y ejercicio: se centran en mejorar la postura, la alineación de la columna, la estabilidad y el equilibrio, y en reducir el dolor y la fatiga. ​ Entre las técnicas están Scoli-Fit, el método Schroth, la estabilización del core y la terapia manual. ​
  4. Manejo del dolor: en adultos con escoliosis degenerativa, los AINE, los relajantes musculares y las inyecciones epidurales de corticoides pueden aliviar la molestia. ​

Opciones de tratamiento quirúrgico ​

La cirugía suele reservarse para casos graves, con curvas por encima de 45°–50°, dolor importante, compresión nerviosa o afectación de la función de los órganos. ​ Las opciones son:

  1. Fusión espinal: fusionar las vértebras curvadas con barras, tornillos e injertos óseos para alinear y estabilizar la columna. ​
  2. Técnicas mínimamente invasivas: navegación asistida por robot, sistemas de barras expandibles para niños en crecimiento y tethering del cuerpo vertebral (VBT) en adolescentes seleccionados. ​
  3. Recuperación posoperatoria: incluye la estancia hospitalaria, el regreso gradual a las actividades y fisioterapia para una recuperación óptima. ​

Rehabilitación y cuidados a largo plazo ​

La fisioterapia después de la cirugía, los programas de ejercicio continuos y las revisiones periódicas son esenciales para mantener la alineación, favorecer la movilidad y prevenir complicaciones.

Vivir con escoliosis

Con una detección temprana y una atención integral, las personas con escoliosis pueden llevar una vida activa y plena. ​ La combinación de observación, corsé, fisioterapia y técnicas quirúrgicas avanzadas mejora la calidad de vida y deja mínimas limitaciones a largo plazo. ​

Enfoque multidisciplinario

Nuestra práctica, con sede en Nueva York, ofrece atención integrada a los pacientes con escoliosis, y reúne la experiencia de neurocirujanos, neurólogos quiroprácticos, fisioterapeutas, cirujanos ortopédicos de columna, fisiatras y especialistas en dolor. ​ Diseñamos planes de tratamiento personalizados para restablecer la alineación, aliviar el dolor y mejorar la función, y ayudar así a los pacientes a alcanzar una salud óptima de la columna. ​

Recursos adicionales

 

Aviso: Este artículo tiene únicamente fines informativos. No sustituye el consejo médico profesional, el diagnóstico ni el tratamiento. Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado.

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